8 de marzo: Día de la Mujer Trabajadora
02 Marzo 2015

¡NI SUMISAS NI DEVOTAS!

Muchas fechas en la historia se han banalizado, pero pocas lo han hecho tanto como el día de la mujer trabajadora. Lejos de ser el día en el que “mamá no cocina” o se espera a las mujeres de la casa con “flores y bombones” fue pensado desde su origen como una reivindicación clasista para la lucha revolucionaria de las mujeres. El día de la mujer que el mercado nos impone, no solo anula la historia de lucha que las mujeres cargamos sobre nuestra espalda, sino que borra la perspectiva clasista con la que se creó la fecha, haciendo que también sea un día de festejos para las mujeres de clase alta.

Hace 104 años, Clara Zetkin, revolucionaria, profesora, líder de la Liga Espartaquista, compañera de lucha de Rosa Luxemburgo, propone instaurar a partir de 1911, el “Día de la Mujer Trabajadora”, como una jornada de denuncia, de pelea, por los derechos sojuzgados. El 8 de marzo, adquiere desde su génesis un carácter antipatriarcal y anticapitalista, es un día de lucha por el respeto y la dignidad de la mujer, así como la unidad de la clase trabajadora. 
La verdadera libertad de las mujeres solo llegará con un sistema que no proponga relaciones asimétricas, ni de género, ni étnicas, ni de clases. 
Por eso, este 8 de marzo honremos a las mujeres trabajadoras, saliendo a las calles a pelear por la despenalización del aborto, por las presas por luchar, contra los femicidios y las violaciones diarias, contra el acoso callejero y el común de las practicas patriarcales que tan adheridas están en nuestra sociedad.


¡Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede y crece la organización!

 

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