A propósito de los terciarios
22 Noviembre 2016

Terciarios. Intereses de estado, educación olvidada.

Nuestra carcaterización de los espacios de educación terciaria.

Los institutos de educación superior creados durante la etapa del neoliberalismo menemista en la
Argentina, surgen como una alternativa a las carreras universitarias, con un objetivo claro en concordancia
con las políticas económicas de la etapa y que luego se mantuvieron en el tiempo, obtener de manera
rápida mano de obra que se inserte rápidamente en el sistema productivo y laboral en general. Objetivo
que va de la mano con el desfinanciamiento permanente, la descentralización de la Educación superior, el
vaciamiento de los planes de estudio y la precarización de la vida educativa en general.
Los profundos cambios operados en la sociedad hacen que la educación superior enfrente nuevas
problemáticas: la masificación, la expansión y la especialización del conocimiento. Estos cambios, que
tuvieron como respuesta la diversificación de carreras, incidieron en el aumento de complejidad del sistema
educativo, basándose más en la exclusión que en la inclusión y el consenso. 1
A lo largo del país podemos encontrar decenas de terciarios, cada uno dependiendo de la de la región en la
que está ubicado y de la perspectiva lineal que se le da al momento de su creación ofrecerá diferentes
carreras que son de útil uso para las políticas económicas de turno de cada gobierno. Nos encontramos con
un gran número de profesorados, y tecnicaturas cada uno planificada puntillosamente y con una función
específica. A pesar de ser una pata fundamental de los últimos años del sistema educativo, los terciarios son
olvidados progresivamente por el Estado, becas que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas para la
permanencia de los estudiantes y a pesar de ser una pata fundamental de los últimos años del sistema
educativo los terciarios son olvidados progresivamente por el Estado y se puede observar una tendencia en
las políticas educativas que día a día vuelven más elitista y exclusivo a estos institutos, poniendo obstáculos
al ingreso, la permanencia y el egreso de los estudiantes mediante políticas de desfinanciamiento,
arancelamiento de la educación, aumento del boleto de los transportes públicos, falta de infraestructura en
los edificios que muchas veces incluso son compartidos con escuelas primarias y secundarias y sistemas de
correlatividades asfixiantes.
Ampliando esta serie de problemáticas que los terciarios viven día a día, podemos encontrarnos con pagos
obligatorios de cooperadora (o sugeridos intensamente) y mesas de exámenes: no son extrañas las
ocasiones en que en nuestros diferentes institutos nos enfrentamos con supuestos pagos de cooperadora,
disfrazados de aportes solidarios a la institución que cada alumno debe hacer, estos pagos son obligatorios
requisito para acceder a las inscripciones de carrera.
Otro elemento importante a tener en cuenta es la práctica cada vez más usual por parte de los diferentes
entes que regulan a lo largo del país los institutos terciarios de fragmentar, vaciar de contenido e incluso
cerrar carreras de manera arbitraria, siempre apuntando en primera instancia sobre las carreras
humanísticas y artísticas, dando lugar a carreras orientadas al sistema productivo de la región donde se
encuentran los institutos, en busca de mano de obra barata y que salga rápidamente del sistema educativo.
No podemos, además, obviar la situación análoga con las universidades del país en cuanto a lo que
democratización de los órganos de co-gobierno se refiere. Los terciarios y sus espacios de representación
están compuestos de manera diferente dependiendo la provincia donde se encuentren, pero más allá de si
1
LA EDUCACIÓN SUPERIOR ARGENTINA HOY, ENTRE INSTITUCIONES QUE SE TRANSFORMAN Y
RELACIONES QUE SE MODIFICAN Marcel David Pochulu Instituto de Educación Superior del Centro de la
República, Argentina.
están divididos por claustros, o simplemente son parte de un órgano consultivo de la institución que los
rectores utilizan como excusa de legitimación, la realidad nacional de la representación estudiantil es que
nos encontramos en una minoría absoluta, sin participación real y sin posibilidades de generar espacios que
favorezcan los derechos de los estudiantes. En relación a esto también cabe mencionar la falta de
funcionamiento de los espacios gremiales estudiantiles como los centros de estudiantes, que en muchos
casos no funcionan y en otros ni siquiera existen, consecuencia esto de una práctica sistemática llevada
adelante por parte de las instituciones y de agrupaciones que responden a partidos patronales de
desmovilizar y vaciar de contenido los espacios gremiales donde los estudiantes luchan por sus derechos,
siendo la organización de estos espacios y la puesta en funcionamiento aún una experiencia con mucho que
trabajar y explorar.
Otro aspecto que debemos plantearnos a la hora de entender la realidad de los Institutos Terciarios es el
constante ataque a la calidad educativa y al perfil del profesional que se busca desarrollar, por medio de
planes de estudio al servicio del capital, cuyo contenido lejos está de apuntar a una formación crítica y un
desarrollo educativo significativo. Como movimiento estudiantil nos enfrentamos a la tarea de poner en
discusión dichos planes y hacernos partícipes de las decisiones que deciden en gran parte nuestro futuro en
el sistema educativo y luego en el mundo laboral.
En base a lo planteado anteriormente es importante crecer, luchar, organizarse para aumentar los niveles de
concientización, poner en pie a un movimiento estudiantil en lucha por nuestros derechos, contra las
injusticias que se cometen hacia los estudiantes y el pueblo trabajador, visibilizando y denunciando a los
responsables de las problemáticas que ocurren en la educación siempre con una postura crítica, exigiendo
que sea democratizada la información algo que generalmente se nos niega, oculta o disfraza.
Otro punto que aporta en gran medida a visibilizar nuestras causas y al camino que tomaran estas, es la
articulación de los diferentes ámbitos estudiantiles (universidad, terciarios, secundaria) solidarizándonos,
acompañando, movilizando a nuestrxs compañerxs, como así una mayor relación de nuestras luchas,
entendiendo que muchas de ellas tienen impactos en cada ámbito educativo. Luchar para cambiar nuestras
diferentes realidades no es una tarea sencilla pero el movimiento estudiantil a lo largo de la historia ha sido
capaz de demostrar que podemos hacerlo.
¡Por la democratización de organismos de gobierno en terciarios!
¡Por la integración de institutos precarizados a políticas educativas dignas en un sistema único superior!
¡Educación de calidad al servicio del pueblo trabajador!
¡Por la unidad de un movimiento estudiantil organizado y en lucha!
 

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