Disputando al sistema en todos sus ámbitos
24 Noviembre 2016

CULTURA, ARTE Y COMUNICACIÓN CONTRAHEGEMÓNICOS

Planteamos algunos debates en torno a la cultura, el arte y la comunicación.

Nuestra disputa cultural:

Entendemos al campo del arte y la cultura como un lugar en disputa, que las clases dominantes buscan hegemonizar para garantizar la opresión no sólo desde la coerción física y económica sino también desde la cultural. Así es que naturalizamos como cultura popular a lo que logra una “masividad” por ser producto de quienes tienen hoy en sus manos la monopolización de importantes medios de llegada al pueblo, así es que se reproduce la idea de que “popular” son programas que nada tienen que ver con los intereses de nuestro pueblo sino que más bien se encargan de que el mismo se identifique con falsos intereses de clase, reproduciendo lo más aberrante de este sistema en su ideología patriarcal/ heteronormativo y de capitalismo/consumo.

También naturalizamos que la cultura es lo “establecido” como si fuese algo inherente a una época o una sociedad, si en una determinada región se somete a la mujer a estar tapada y ser sumisa o si se la apedrea como  castigo se lo justifica como “es cultural” o “forma parte de una cultura muy distinta a la nuestra” y esto solo ya alcanza como justificativo para no cuestionarlo y mucho menos combatirlo.

Desde la Juventud Insurgente nos valemos de las más variadas herramientas del arte y la cultura popular porque como dijo Bertolt Bretch, entendemos al arte, que forma parte de la cultura, no como un reflejo de la realidad sino como un martillo para darle forma. No naturalizamos la cultura que nos  impone la clase dominante como “nuestra cultura” sino que buscamos construir una cultura popular, una cultura  militante, que rescate  los valores y las mejores tradiciones de lucha de nuestro pueblo.

Por esto es que ponemos nuestro empeño en poner en circulación a tantxs artistas populares que hablaron, pintaron, escribieron, sobre la realidad de nuestro pueblo y es por esto que seguimos creando hoy cultura popular, porque queremos cantar, escuchar, hacer imágenes, etc de nuestra realidad y seguir aportando a su transformación.

 

  • ¿Cultura popular vs cultura de masas?

 

La primera definición de cultura la ofreció Edward Burnett Tylor, quien afirmaba que ¨Cultura o civilización tomada en su amplio sentido etnográfico, es ese complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el hombre adquiere como miembro de la sociedad¨; agregando  ¨La condición de la cultura en las diversas sociedades de la humanidad, en la medida en que puede ser investigada según principios generales, constituye un tema apto para el estudio de las leyes del pensamiento y la acción humanas. De tal manera, la cultura se referirá a todos los conocimientos, capacidades, hábitos y técnicas adquiridos o heredados socialmente, es decir, no heredados biológicamente¨.

La cultura popular es entendida, generalmente, como aquella parte de la espiritualidad creada, no por profesionales, al margen de la “alta cultura”. Surge de manera espontánea y no académica, entre los trabajadores y el pueblo en general, por ende, sus recursos materiales son escasos. es auténtica; refleja la vida cotidiana del pueblo, su manera de comprender el mundo.

En la sociedad de nuestros días, coexisten la cultura dominante —conocida también como alta cultura— y la cultura popular con una de otro tipo,  pseudocultura, la llamada cultura de masas. Ésta es creada e impuesta verticalmente desde arriba de manera encubierta y con la ausencia de los atributos que el pueblo pudiera aportar. En principio, este fenómeno cultural se nos presenta como pura diversión e inocente placer, sin embargo, sus temas predilectos son: el individualismo feroz, el hombre situado al margen de los problemas sociales, el horror, la obscenidad, la violencia. La cultura de masas es esgrimida como el reflejo de lo que sucede en la sociedad de nuestros días; pero también existen valores positivos que esta “cultura” pasa por alto, mientras absolutiza y amplifica sus contrarios.

La globalización en sus múltiples dimensiones abarca también la de índole cultural, identifíquese ésta con un término u otro, se trata de un mismo problema; y es que los productos de la cultura de masas, concebidos como una mercancía más, priorizan el beneficio económico inmediato e indisolublemente ligado a éste, la dominación de las mentes frente a los desmanes del capitalismo. De esta forma se vende arte como entretenimiento. Ocultado su carácter transformador y su potencialidad revolucionaria, este devenir histórico ha destruido las genuinas culturas milenarias de cientos de pueblos a lo largo del mundo.

La concepción mercantilista propia del capitalismo, destruye al arte como herramienta identitaria de los pueblos, como instrumento de expresión y liberación de las multitudes, como arma de las clases oprimidas, reduciéndolo a una mera mercancía para ser consumida. Se entiende que en el arte y la cultura popular residen elementos que dan cohesión a los más diversos y complejos sistemas de simbolización y representación del tejido social comunitario. El arte cumple una importante función social, y el arte capitalista juega un rol trascendental en la conformación de la superestructura de dominación. Entonces se vislumbran dos tipos de arte, representantes cada uno de intereses de clase antagónicos: el vacío, desintegrador y mercantil, fiel expresión de las clases dominantes y el imperialismo, y el arte popular, libre, genuino y combativo de la clase trabajadora y los pueblos.

De la mano de las nuevas tecnologías y el pretexto del progreso, se ha dado paso a la mal llamada globalización, que relativiza el papel de las potencias mundiales, en este proceso de destrucción de las identidades y las culturas. La globalización aparece como el factor hegemonizante e igualador de todas las culturas y pueblos del mundo, abarcando al parecer todos los aspectos de nuestras vidas

Es en nuestras raíces culturales, donde debemos buscar una alternativa a la actual situación de dominación, en ellas están contenidos valores antagónicos a los del mercado, valores con estrecha relación a la solidaridad, el respeto y la igualdad en contraposición con el individualismo y la competencia que profesa el capital. Por esta razón es de suma importancia conocer nuestras raíces artísticas, entender a la globalización como un agente de dominación y llamarla por su verdadero nombre, imperialismo, en el camino de concebir la esencia de nuestra cultura popular latinoamericana y construir un arte nuestro, de los trabajadores y el pueblo.

 

Hegemonía: consenso y coerción

 

      Antonio Gramsci (1891-1937) a lo largo de su teoría intenta superar la división artificial entre Estructura y Súper-estructura, que considera propia de esquemas liberales que separan la economía de la política y constituyen para él una lectura teóricamente falsa y políticamente peligrosa. Para ello, desarrolla el concepto de Bloque Histórico refiriéndose a que el poder no está dado por factores aislados sino por una totalidad de relaciones (económicas, políticas y culturales), que se dan en un momento determinado.

     Dentro del plano superestructural se distingue la denominada Sociedad Civil que básicamente está integrada por la educación, los medios de comunicación, los sindicatos, las sociedades de fomento y la Iglesia. De estas herramientas, que conforman una ampliación del Estado, se sirve la Sociedad Política para hegemonizar a la clase que se configure como sub-alterna. Tomando la concepción que Hegel utilizó para referirse a la Sociedad Civil, se entiende que esta dominación es política y cultural, y de un grupo social sobre la entera sociedad como contenido ético del Estado. Este dominio propio del Bloque Histórico no se garantiza solo culturalmente o pedagógicamente, sino que el consenso que se establece en la sociedad entera se encuentra articulado con el aparato coercitivo de las propias instituciones estatales.

     

  • ¿Cuál es el rol del arte dentro de este análisis?

 

Diferenciando el rol del consenso y el de la coerción como parte de la hegemonía, es el sentido del consenso que el arte concebido por el capitalismo funciona como una institución formadora de sentido común, y lo hace llegando a un público de masas. Cuando este consenso no funciona, es que el aparato represivo, coactivo, de dominio directo del que se vale el Estado a través de sus instituciones, se encarga de neutralizar el surgimiento de un arte contra-hegemónico que dispute poder y que esté al servicio de las necesidades del pueblo. Sin embargo el mercado mismo genera un estereotipo del arte en el que no encuentran lugar (y los condena a adaptarse o a morirse de hambre) y por ello, sin falta del dominio directo, se termina generando una suerte de coerción sobre el arte y el artista que pretende disputar poder y reflejar los intereses de los explotados.

 

  • Contra-hegemonía: Intelectual colectivo y filosofía de la praxis

 

El partido político revolucionario constituye un intelectual colectivo al tener como tarea central la conquista de la hegemonía. La divisoria de tareas internas no impide que el conjunto contribuya a construir consenso y conciencia de clase a un grupo social específico: principalmente a la clase obrera, aunque también al resto de los trabajadores.

           Las clases dominantes de la sociedad capitalista tienen sus propios intelectuales y sus propios órganos colectivos constructores de hegemonía (partidos políticos, medios de comunicación, etc.) Los trabajadores deben intentar disputar esa hegemonía creando sus órganos autónomos.

          Así como todos los miembros de un partido político son intelectuales, todos los seres humanos son espontáneamente filósofos. Esta filosofía popular está contenida implícitamente en el sentido común, en el lenguaje, en la religión popular, en las supersticiones cotidianas y en el folclore. Una de las tareas más relevantes de la filosofía de la praxis consiste en volver conciente esa filosofía espontánea.

En el sentido común conviven de manera caótica, contradictoria y desordenada diversas concepciones del mundo e ideologías políticas. De todas ellas hay una que predomina: la políticamente hegemónica. La filosofía marxista debe analizar críticamente el sentido común popular para apoyar sus puntos progresistas e intentar desplazar la hegemonía burguesa por una nueva hegemonía socialista.

 

La revolución socialista apunta a crear una nueva cultura integral y una nueva moral de manera análoga a aquellas que históricamente produjeron la Reforma protestante, el Iluminismo francés o el Renacimiento italiano.

 

Nuestra disputa en el campo de la comunicación:

 

Específicamente en lo comunicacional, creemos que es necesaria la construcción de un relato diferente al que construyen los medios hegemónicos, porque  tienen intereses que son antagónicos a los nuestros y su objetivo es conservar y aportar a una situación de dominación y opresión, que se garantiza a través de la imposición de su discurso. Por eso, es central que vayamos construyendo un mensaje que reivindique y acompañe la lucha de los de abajo y que cree otros modelos con los que podamos identificarnos, lejos de la exaltación del consumo, el individualismo y las falsas esperanzas.

Creemos necesaria la formación y el impulso de medios de comunicación alternativos con perspectiva de que estos logren tener cada vez mayor llegada al masivo de nuestro pueblo, entendemos que esta vía es una manera de enfrentar esa dominación que existe en lo comunicacional. A través de estos medios, consideramos que podremos aportar a un cambio social más profundo, que es lo que realmente nos interesa.

Para que los poderosos no nos cuenten el cuento de nuestras vidas, sino que el sentido surja de las entrañas mismas de los pueblos y hablemos en primera persona de nuestra cultura, nuestros problemas, y nuestras aspiraciones, es que nos parece fundamental tener un entendimiento más cabal acerca de los mensajes que nos asaltan permanentemente y tener la capacidad de construir los nuestros.

 

¿Cómo la disputa artístico-comunicativo-cultural?

  • Medios alternativos de comunicación

  • Jornadas artísticas

  • Centros culturales

 

Estudiantil Cultural Debates

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