La educación que se viene
18 Noviembre 2015

Macri vs Scioli: ¿qué modelo de educación nos espera?

Dos modelos en pugna, distintos pero no tanto: ¿qué preparan Scioli y Macri en materia de educación? En los próximos días se realizará el ballotage que va a ungir a Daniel Scioli o a Mauricio Macri como presidente de la Nación. Desde la Juventud Insurgente consideramos fundamental empezar a problematizar desde ahora qué educación proponen estos candidatos, como exponentes de la clase política que va a gobernar el país, y balancear en qué condiciones nos deja el período del Kirchnerismo.

Hay dos hechos ineludibles del gobierno del Kirchnerismo: el aumento del presupuesto estatal dedicado a la educación superior y la creación de nuevas universidades nacionales, institutos técnicos y terciarios. Estos dos hechos son ciertos y el FPV los utiliza como puntales de campaña, sea en una Facultad, o ahora en una elección nacional.

Ahora bien, lo que deliberadamente oculta este discurso es la política a través de la cual el Gobierno domesticó a las grandes universidades.

A lo largo de estos años, la Universidades más antiguas y con mayor matrícula fueron siendo cuidadosamente relegadas dentro del presupuesto nacional educativo. El objetivo de esta medida sistemática no fue la Federalización educativa o descentralizar la matrícula de la UBA, la UNLP, Rosario, Cordoba y la UNCuyo, sino, promover el financiamiento externo.

Si bien desde el Gobierno nunca defendieron abiertamente la privatización de la educación, aplaudieron de pie cada acuerdo de Universidades Nacionales con el sector privado, llegando a contar con la presencia del Alberto Sileoni, el Ministro de Educación de la Nación, para angelar dichos convenios. La penetración empresaria en la vida universitaria es particularmente preocupante en lo que refiere a ramas específicas de la producción: megaminería, petroquímica, agro industria y banca financiera.

A su vez, las Universidades Nacionales han sido un aliado fundamental para la política de tercerización que propone el kirchnerismo. Esto se evidencia en que gran parte de los trabajadores del Estado ejerce su profesión ligado a un contrato precario, trabaja bajo convenio de un Ministerio con una determinada universidad. Sean estudiantes o no, los trabajadores son contratados por la universidad para trabajar en el Estado, desligando al Gobierno de las cargas sociales, dejando al trabajador inestable en su puesto y con menor poder de organización.

Por otra parte, no han sido menores los acuerdos que firmaron el Gobierno y las Universidades para proyectos de “transferencia”. Con este último concepto se encaró desde el Estado y las gestiones de las distintas unidades educativas la política de extensión universitaria. Esta misma se centró en transferir los recursos de la Universidad Pública a dependencias del Estado. Éstos “recursos” no son otra cosa que los estudiantes y graduados de cada universidad. Este “traslado de recursos” se hace hacia grandes proyectos del Ministerio de Planificación, Ciencia y Técnica, o Industria, así como a proyectos puntuales, como ser Tecnópolis.

Entonces, el Estado recorta el presupuesto que reparte desde el Ministerio de Educación, para otorgarlo desde otra instancia, así se vulnera la autonomía universitaria (para no decir que es directamente violada) con el objetivo de extraer mano de obra calificada a bajo costo, para el sector público y para el sector privado.

¿Cómo gobernó el kirchnerismo las Universidades?

El Kircherismo a lo largo de estos años aplicó una política de creación de Universidades y demás institutos de educación superior, para los cuales siempre apostó a que el conocimiento que allí se produce estuviera estrechamente ligado con la rama productiva del lugar donde se emplazaba esta nueva unidad académica. En este sentido, dotó a esta nuevas universidades de un abultado presupuesto inicial y colocando a intelectuales afines como cabeza de la institución. Es el caso de Eduardo Rinesi en la UNGS y de Hector H. Trinchero en José C. Paz, por dar solo dos ejemplos.

Estas Universidades nacen acreditadas a los organismos de control externo, con carreras de aplicación específica y una direccionalidad hacia la formación de posgrado, que en su mayoría no son gratuitos.

Para las universidades más antiguas, sin embargo, la estrategia del Gobierno tuvo que ser distinta. Las camarillas radicales que gobiernan la UBA, la UNC, UNCuyo y la UNLP, entre muchas otras, son serviles al poder del Estado, pero también tienen sus propios intereses, para autoconservarse y para seguir robando de las arcas de la educación pública.

El Kirchnerismo jamás enfrentó políticamente a estas camarillas reaccionarias. Los armados K en claustro de docentes y el movimiento estudiantes se negaron sistemáticamente a iniciar procesos de modificación estatutaria, que democraticen la universidad y expulse a los radicales; legitimaron todas las movidas turbias de manejo presupuestario de las camarillas y la persecución a docente que plantean una perspectiva crítica para el conocimiento.

Qué modelos traen Scioli y Macri

Daniel Scioli no solo trae en su espalda la gestión de la provincia de Bs As, donde los docentes sintieron cómo se depreciaba su salario, mientras la burocracia de Baradel pactaba con el hasta ahora gobernador. Además, cristaliza en su futuro gabinete el acuerdo del FPV con las camarillas radicales con las que gobernaron la UBA.

De ser presidente, Scioli propone a Alberto Barbieri como Ministro de Educación de la Nación. Este no es un acuerdo aislado, ya que se condice con la alianza a nivel nacional que Cristina estableció con la Corriente Alfonsinista, un sector del radicalismo liderado por Leopoldo Moreau, histórico dirigente de la Franja Morada, particularmente del agrupamiento Los Irrompibles.

Ya estos radicales habían avanzado en posiciones dentro de las listas del FPV cuando Leonardo Santoro acompañó como candidato a Vice Jefe a Recalde, en la elección de Capital Federal. Ahora bien, Barbieri como Ministro de Educación tendría un poder directo dentro del Estado Nacional que la Franja no tenía desde la Alianza. La política que va a desarrollar solo puede ser regresiva.

Por su parte, Mauricio Macri llevaría al mismo lugar a Esteban Bullrich. Este último viene ejerciendo como ministro de educación en la Ciudad de Bs As y su política ha sido más que clara: favorecer a la educación privada por sobre la escuela pública.

Juntas de clasificación docente, aulas container, desfinanciación edilicia y falta de vacantes, han sido algunos de los signos más sonantes de la gestión de Bullrich en la Ciudad. Todas medidas regresivas, anti populares y contra los trabajadores.

Macri viene anunciando un gabinete compuesto por líderes de grandes empresas como Shell, Monsanto y J.P. Morgan. No es de extrañar que la educación ocupe un lugar clave en este giro pro empresarial, sumado a que es el candidato más favorecido por el aparato radical. El acuerdo nacional de la UCR con el PRO que impulsaron los líderes nacionales del primer partido, Ernesto Sanz y Coti Nosiglia, le da al PRO acceso directo a la estructura de poder más directa de las principales universidades del país.

Es de destacar que el primer acuerdo entre estas dos fuerzas fue para poner al Decano de la Facultad de Cs. Económicas José Luís Giusti, militante del PRO, llegó al decanato de esa Facultad con el voto del radicalismo y debió abandonarlo rápidamente por los terribles escándalos de corrupción que envolvieron a su gestión.

Quien actualmente maneja desde las tinieblas a la Franja Morada (liderando el agrupamiento Nuevo Espacio) se llama Emiliano Yacobitti, quien a su vez controla la secretaría de hacienda de la UBA y preside la UCR Capital. Este funcionario es quien llevó a Giusti, de quien además es socio, al decanato de Económicas y es probable que tenga un rol clave en el eventual gobierno de Macri.

Perspectiva para el movimiento estudiantil

La estrategia del Kirchnerismo también implicó la desarticulación del movimiento. El Gobierno no se paró pasivamente a ver cómo a las organizaciones populares nos ganaba el fraccionamiento, sino que actuó directamente para agudizarlo. Sin duda, La Cámpora, el Movimiento Evita y todas las organizaciones de Unidos y Organizados intervinieron específicamente con el fin de inmovilizar o de romper las herramientas gremiales, y en algunos casos lograron muy bien este objetivo.

Desde Juventud Insurgente creemos que es fundamental recobrar la perspectiva de lucha. Probablemente la etapa política que se avecina sea más de resistencia que de avance, pero tenemos que hacernos fuertes ante este desafío.

Es en este sentido que corresponde una autocrítica a las organizaciones de base que intervenimos con una perspectiva transformadora y de izquierda. Es necesario que aprendamos de nuestros errores, que apostemos a la unidad, a la síntesis política y la intervención conjunta, ya que solo así podremos aumentar nuestra base y pasar a la iniciativa.

Si el PRO o el Sciolismo pueden avanzar en medidas regresivas, es porque el kirchnerismo dejó las bases para que para ellos sean el paso que sigue. Nuestra táctica también tiene que estar en disputar con estas orientaciones, plantear con claridad que la estrategia siempre es la lucha, que no hay chances de conciliar con los de arriba y que la educación del pueblo se construye todos los días.

Queremos una universidad crítica, feminista y del pueblo. Y eso solo se puede con una Juventud organizada y activa. Es así que lucharemos con esta única perspectiva, con unidad y alegre rebeldía.

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