Impunidad patronal
04 Noviembre 2015

Discriminación en Telefónica: despiden a un trabajador por ser diabético

Santiago Soria es un joven de 21 años que padeció la discriminación y el prejuicio por parte de una de las multinacionales telefónicas más grandes del mundo.

La historia de Santiago Soria es particular. Muchas veces hemos conocido casos de despidos por ajustes, porque las empresas no asumen los “gastos” que representas los salarios de lxs trabajadorxs y muchos más; por persecución política: la sindicalización es peligrosa, y ni hablar de lxs delegadxs. Pero este caso fue distinto: a Santiago Soria lo despidieron por diabético. La diabetes es un conjunto de transtornos metabólicos que deriva en concentraciones elevadas de glucosa en la sangre, de manera persistente o crónica, y la padecen alrededor de 370 millones de personas en el mundo. Hay tres tipos, y Santiago posee la Tipo 1: necesita inyectarse dosis de insulina prácticamente todo el tiempo. Pese a esto, la enfermedad tratada responsablemente, no representa un riesgo físico ni laboral del tipo que tenía que asumir. No lo entendieron así los directivos de Telefónica, empresa para la que trabajaba, que decidieron despedirlo por la simple razón de poseer una enfermedad sin riesgos.

Desde el comienzo

Su historia comenzó en el mes de Julio, cuando Santiago empezó las capacitaciones, y en Agosto entró a trabajar normalmente. “Yo soy diabético, y tengo que ponerme insulina antes de cada comida -desayuno, almuerzo, media tarde y cena-. En la capacitación que era a la mañana, de 8 a 15hs, me llevaba la insulina, donde no hubo ningún problema. Fue un mes de capacitación y después empezamos a trabajar, y ya no me llevaba la medicación. Primero estuve en un sector durante tres meses, en el que trabaje bien, aprendiendo, sin errores”. El miércoles 5 de agosto, Santiago llegó al trabajo y se dio cuenta de que había olvidado ponerse la insulina. Le pidió al supervisor (Enzo Ahumada) si podía ir a buscársela. El supervisor accedió y juntos fueron hasta su casa. Regresaron al trabajo antes de las 9, “horario en que realmente empezamos a trabajar, porque antes sólo nos reparten las tareas”, contó Santiago. Ese día trabajó en la altura, en un poste al que había que colocarle una caja de electricidad, durante unas 3 o 4 hs. Al volver a la planta su Jefe, Pedro Tognetti, le pidió hablar con él. “Vos no deberías estar trabajando por tu situación”, le dijo. Incluso le preguntó si lo había ocultado. Santiago lo negó, la diabetes no es una enfermedad que se pueda ocultar. Y de cualquier manera, no necesitaba hacerlo. “Voy a ir de punta contra los de medicina laboral, no te deberían haber dejado pasar”, repitió. Santiago insistió con que tratándola, la diabetes no representa ningún tipo de problema.

Los días siguientes transcurrieron con normalidad, hasta que el lunes siguiente (10 de agosto), al llegar, Tognetti exaltado le preguntó qué hacía ahí pues había sido despedido. Santiago acusó no haber recibido ningún telegrama, cosa que su jefe no le creyó. “Fuimos para afuera y me comenta que me han desvinculado de la empresa, que iban a tratar de reubicarme en otro sector, pero primero tenían que echarme.” Santiago pidió un comprobante de despido antes de irse, que le fue negado rotundamente. “Mirá, te vas por las buenas o por las malas”, le dijo Tognetti. Santiago esperó un tiempo más afuera de la empresa, decidido a que cumplieran con su pedido. “Después de 3hs y muchas insistencias del supervisor sobre que sí me había llegado el telegrama, me dieron el papel”.

La lucha por la reincorporación

El contrato de trabajo de Telefónica estipula que pueden contratar trabajadorxs por un lapso de 3 meses en el que están “a prueba”, para luego decidir cuáles son “los más aptos para el trabajo estipulado”. En el caso de Santiago, se había cumplido el período, pero no había tenido el necesario aviso de despido 15 días previos para indicarle la baja. Además, la empresa extrañamente no cumplió con otros protocolos, como pedirle las herramientas de trabajo, ni se afirmó en advertencias durante el período laboral de Santiago. Ésta es una práctica cotidiana de Telefónica, para corregir errores o falencias de sus empleadxs. Santiago no recibió ni una. “Incluso algunos compañeros míos sí la recibieron, pero siguen trabajando”

La empresa, quizá temiendo represalias, ya había comenzado a circular versiones sobre algunos problemas laborales. “Al otro día que me fui empezaron a decir que no me quería subir a los postes porque tenía vértigo, que había chocado una camioneta por convulsionar por baja de azúcar; que me había caído del poste por una descompensación... Todas mentiras”. Como sea que haya sido, estas circunstancias debían haber sido informadas, lo que obviamente no ocurrió. “Lo raro es que en otros casos, de personas con daltonismo por ejemplo, los reubican en otros sectores que no se sientan limitados y listo. El sindicato (de Telefónicos) me prometió que me iban a reubicar en los próximos días pero no paso nada”, comenta decepcionado.


Santiago reconoce haber recibido ayuda constante del Sute de Godoy Cruz. Las denuncias, por su parte, las ejecutó sobre todo en Inadi, por discriminación laboral y otra por despido injustificado. Alega estar esperando el avance de las instancias legales, que se conozca el tema e ir viendo si prospera su situación. Además, comenta que su padre está recibiendo represalias por la situación: “lo están persiguiendo. Lo controlan todo el tiempo, lo presionan. Él fue a trabajar el día de las elecciones (un día antes de que lo despidieran) y Neme (gerente de Telefónica) mandó a decir que “Julio Soria ya no es de confianza”. “Yo no quiero que esta situación recaiga sobre el laburo de mi viejo, además está hace 30 años trabajando ahí” concluyó Santiago.


El dilema de Santiago no es nuevo para nosotrxs. Ya muy conocida es la connivencia entre burocracia sindical y patronal, en pos de jugosos millones que consiguen a costa de lxs trabajadores que dicen defender, y que emplean, respectivamente. Queda esperar que este fallo logre su cometido por la vía legal y se haga justicia por Santiago Soria en contra de Telefónica; persistiendo continuamente en la lucha constante, para presionar las instituciones que muchas veces son las encargadas de seguir perpetuando estas desigualdades e injusticias. 

 

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