Elecciones
23 Octubre 2015

El "mal menor" es un mal bien fulero

La unidad con el pueblo trabajador y de todo el campo popular es la herramienta que nos va a permitir defender nuestras condiciones en la etapa que se viene.

La posición de la Juventud Insurgente frente al panorama nacional

En los próximos días en Argentina se realizarán las elecciones presidenciales. Es por eso que desde Juventud Insurgente encontramos fundamental expresar nuestra posición en torno al fin del mandato Cristina Fernández de Kirchner, ante un escenario político que se encamina hacia la sucesión presidencial por Daniel Scioli, y respecto a las tareas que se nos imponen como juventud política organizada y con perspectivas transformadoras.

Seguramente, de los 12 años de kirchnerismos se escribirán extensos análisis, balances políticos y lecturas de época que harán eje en distintos elementos según el autor. Las políticas adopatadas y, sobretodo, la forma de hacer política del kirchnerismo -particularmente en el período encabezado por Cristina Kirchner- generaron aficiones y resistencias, “apoyos críticos” y división de aguas dentro del campo popular.

Organizaciones de izquierda que históricamente fueron antitéticas al peronismo, hoy son furgón de cola de listas encabezadas por pejotistas hechos y derechos, como Anibal Fernandez, quién carga con nada menos que la responsabilidad del asesinato de Maximilitano Kosteki y Darío Santillán (junto a otros funcionarios y ex funcionarios que habitan las listas del FPV y las oposiciones patronales). Mientras que, otras fuerzas antes combativas, terminaron asistiendo de la forma más oportunista a completar la boleta de la centro-izquierda en decadencia.

En el plano sindical, la estrategia gubernamental de cooptación y las disputas entre y contra la burocracia sindical, deja un saldo al cierre del tercer mandato del FPV de 4 Centrales Sindicales y más de 3.000 gremios (reconocidos y no reconocidos por el Estado) para realizar convenios colectivos de trabajo. A su vez, más del 30% de los trabajadores lo hacen en negro y de forma precaria, afectando fundamentalmente a la juventud.

Qué nos dejaron en nuestra educación y lo que se viene…

En educación e investigación científica, el kirchnerismo hizo una apuesta clave. Aumentó significativamente el presupuesto estatal en ramas específicas como la minería y la agro-industria. En este último sector, Argentina se consolidó como el mayor poseedor de licencias de bio-tecnología de la región y, con la ayuda del Gobierno Nacional, Monsanto comenzó la instalación de la mayor de sus plantas a nivel mundial, que hasta el día de hoy es resistido por el pueblo de Malvinas Argentinas.

En lo que refiere a la organización estudiantil, las fuerzas que responden al Gobierno (Campora, MUE, PC, Nuevo Encuentro, etc.) lograron partir la Federación Universitaria Argentina y operaron con la Franja Morada para intervenir en todas las herramientas gremiales. Mientras tanto, desde el Estado se pactó con todas las descompuestas estructuras radicales y conservadoras, enquistadas en las Universidades Nacionales. El ejemplo más notable de esto último es el reciente nombramiento de Alberto Barbieri, actual Rector de la Universidad de Buenos Aires, oriundo de lo más profundo de la derecha radical, como futuro Ministro de Educación, si Scioli llega a presidente. Esto nos plantea claramente que el programa preparado para nuestra educación seguirá siendo la de una educación al servicio del mercado, con condiciones de trabajao precarias para los docentes, ahogo presupuestario, etc.

El “mal menor” es un mal bien fulero…

Sin embargo, no caben dudas de que el kirchnerismo significó para Argentina la recomposición del de la credibilidad del régimen, el intento más cabal de darle cauce institucional al proceso popular que encontró su pico más alto en diciembre de 2001. Es en este sentido es que se han dado las pujas entre las organizaciones populares que se fueron a disputar adentro y hoy militan la candidatura de Daniel Scioli.

No se puede correr al PJ militando por esa alternativa. El discurso en la superestructura claramente se derechiza. No solo por Macri y Massa, sino porque el propio candidato del Gobierno profundiza una línea de aumentar la policía, de “abrirse al mundo”, “defender a la familia”, un canto de oído para los conservadores papistas.

Construyendo desde abajo y a la izquierda

Es por esto, que desde Juventud insurgente revindicamos que la manera es construir desde abajo y a la izquierda. No ponemos ninguna expectativa en el gobierno venidero, sea de Scioli, de Macri o de Massa.

Hoy en el plano de la disputa electoral es la lista del FIT la única que expresa una organización de izquierda y del campo popular y en ese sentido la valoramos.

El próximo año se cumplen 40 años de la Noche de los Lápices, de ese doloroso recuerdo de los compañeros de La Plata que cayeron peleando por el boleto educativo. Bien sabemos que el boleto no cambia la economía nacional; pero una juventud revolucionaria, organizada y en pie de lucha sí puede hacerlo.

Quienes militamos en Juventud Insurgente sabemos que no son pocos los desafíos que tenemos y evocamos conscientemente la memoria de Darío Santillán, de Maximiliano Kosteki, de los compañeros de La Plata, de los Normalistas de Ayotzinapa y de todos los compañeros que murieron peleando contra los de arriba, porque el camino es largo y la tarea se nos impone hoy y todos los días. Porque la unidad con el pueblo trabajador y de todo el campo popular es la herramienta que nos va a permitir defender nuestras condiciones de vida en la etapa que se viene.

¡Por un movimiento estudiantil combativo!
¡Por una juventud organizada y en lucha!
¡Por la unidad del campo popular y la izquierda para enfrentar el ajuste que se viene en la educación y en las condiciones de vida del pueblo trabajador!

¡¡¡ARRIBA LXS QUE LUCHAN!!!

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